Voy a colgar al silencio
de las paredes
y al hambre de mis manos
para que dejen de volar los peces
y la lluvia,
retazos.
Solo una palabra
y las cortinas en exposición:
no luz,
no discursos.
Espera.
Regresa la mujer al huerto.
Habrá un país,
una bandera y las calles repletas de gente.
Ayer.
Poema