Recorro entre los dientes menudos tu lengua. Rastro de la luz y, entre mamparas, la muerte. Regreso al altar de los cuatro caminos, dejo sin respuesta la última pregunta. Un orisha busca en el beso mi fatiga. Cuando no estás, tu boca acumula el esfuerzo del recuerdo y, como peces en la alfombra de mi cuarto, las luces parpadean. Dejo sin respuesta la última pregunta y Eleguá regresa sobrio, mudo.

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