Recorro entre los dientes menudos
tu lengua.
Rastro de la luz
y, entre mamparas,
la muerte.
Regreso al altar de los cuatro caminos,
dejo sin respuesta
la última pregunta.
Un orisha busca en el beso
mi fatiga.
Cuando no estás, tu boca acumula
el esfuerzo del recuerdo
y, como peces en la alfombra de mi cuarto,
las luces parpadean.
Dejo sin respuesta
la última pregunta
y Eleguá regresa sobrio,
mudo.
Poema