Espera, pasión y deseos sin frenos
No toques la puerta. Entra sin llamar. Dejé la cama sin candado y la noche sin abrigo. Bésame donde no se ve, muerde mi nombre, déjame el pulso en la boca. Y sudadas las sábanas. Y si no vienes, no importa: ya me estoy haciendo tuyo con las manos que no son las tuyas.